Hoy he pasado la mañana en el IES Baltasar Gracián de Graus donde se forman los futuros guías de montana.

He podido compartir mis experiencias trabajando como guía de personas con algún tipo de  discapacidad visual.

De los curros de montaña que he tenido, este ha sido quizás uno de los más gratificantes.

Durante unos cuantos años, acompañe a un grupo de niños afiliados a la ONCE de Aragón, en un proyecto que nació por la voluntad de un maestro de la ONCE de mejorar la formación de sus alumnos y favorecer además su desarrollo personal y su autonomía.

Como técnico en montaña y educador he podido compartir con el y con sus alumnos una serie de experiencias en la montaña que creo perduraran muchos años en mi memoria.

Poder compartirlo ahora con futuros profesionales de la montaña y despertar en ellos el interés por mejorar la formación en técnicas de conducción para personas con discapacidad me parece una oportunidad única.

Porque hay una montaña para cada persona, solo se trata de buscar el camino más llevadero…

Desde mi pequeña ventana al mundo, animo a cualquier persona a que busque sus retos, para superarlos y así poder crecer y no estoy hablando de talla…y  la montaña para esto va “de cojón” que decimos en Aragón.

Los técnicos de montaña estan allí para echar una mano a los que les de por subir montañas. No las van allanar, sudar, sudaremos, y nos cansaremos seguro, pero lo que no se puede decir es que yo no puedo hacer eso…porque tengo esta u otra limitación.

A otro perro con ese hueso que a estas alturas ya sabemos que querer es poder, y que hay una montaña para cada persona que quiera subirla.

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